Enrique Bostelmann

Portafolio

Juan de la Mancha

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En la Mancha viven su vida de parches, a cubetazos y a piedrazas. Mientras la ropa se seca al sol techan su casa con cartones y hojalata. Juanito sonríe entre sus compañeros y su sonrisa se añade a la de otros chimuelos, dientones de suéter azul marino y camisa blanca.

Juan de la Mancha, Juanito es Enrique Bostelmann y Enrique Bostelmann es el niño de camisa a cuadros, que crece entre desperdicios y cables de luz eléctrica, bolsas de plástico y mangueras conectadas a las tuberías de agua. Cáscaras, corcholatas, envases, los niños son la fruta, la pulpa, el jugo y la carne. La miseria los contiene para que no se derrame. El fotógrafo y su sujeto tienen la misma alma, el mismo desamparo y la misma ternura.

A la Mancha la limpian evidenciándola el niño y el fotógrafo, el fotógrafo y el niño, ambos candorosos y feroces. Uno lleva adentro a otro, como las muñecas rusas. Uno adentro del otro. Uno rubio, alto, fortachón, el otro pequeño, delgado, expectante, tomados de la mano, ahora, ahora sí, quijotes de su propia hazaña.

Elena Poniatowska
Texto sobre Juan de la Mancha, Edo. De México.
1986